Colaboración
Aquí podrás leer artículos sobre diferentes temáticas relacionadas con la educación en valores humanos, la inteligencia emocional, y el autoconocimiento. Todos ellos se basan en mi investigación y experiencia a lo largo de los años, en diferentes países y épocas. De la misma forma que fueron útiles para muchas personas en diferentes lugares del mundo, espero que también lo sean para tí ahora. Saludos cordiales.

El peso de las culpas y autocondenas
Juan Antonio López Benedí Ph.D
juanbenedi@gmail.com
Hace ya unos cuantos años, recibí a una pareja que me habían solicitado ayuda a través de otras personas que me conocían. La mujer presentaba una contracción completa de la pierna y brazo derechos. Me dijeron que llevaban varios años consultando especialistas de todo tipo sin encontrar solución. Terminaron por confesarme que ya pensaban que se trataba de un caso paranomal; que un espíritu había sido el responsable de aquello. Ante semejante afirmación tuve que pedir que me contaran su historia. En realidad era la de ella. Aunque estaban casados, su unión había sido posterior a los hechos. Se conocían desde antes y él manifestó que siempre se había sentido atraído pero que jamás se había atrevido a decirle nada, hasta que comenzaron a generarse aquellos extraños síntomas. Esa fue su oportunidad para acercarse y ofrecerle una ayuda que ella necesitaba. Tenía recursos financieros y no dudó en invertir lo que fuera necesario para lograr su sanación. Y tras esta pequeña introducción por parte del marido comenzó ella su relato. Unos diez años atrás, cuando ella tenía dieciocho, estaba enamorada de un chico, con el que llevaba saliendo desde los quince. Él era un par de años mayor y un buen día le propuso matrimonio. Pero ella, a pesar de considerarlo algo deseable, pensó que era todavía demasiado joven y rechazó su propuesta. Tras esa negativa él se dirigió a su casa para dejarla en ella, como hacía siempre. Todo parecía normal. Sin embargo, al día siguiente recibió ella la noticia de que al poco tiempo de dejarla, él tuvo un accidente con el coche y se mató. Aquello resonó en su cabeza como si le hubieran dado un mazazo. Se sintió como perdida, triste y culpable de lo sucedido. Quedó sumida en la depresión y se recluyó en su casa. Al año de aquello, una amiga la llamó con la sana intención de ayudarla a recuperar el interés por la vida con una propuesta especial: quería que la acompañara a una sesión de “güija”. A esta amiga le habían dicho que por ese medio podría contactar con su abuela muerta. Al principio no estaba especialmente interesada, pero ante la insistencia terminó por acceder. Seguía muy lastrada por su pena y vió aquello como algo extraño, con mucho excepticismo. Asistió pasivamente a los preparativos de la sesión y finalmente le pidieron que pusiera su dedo, como el resto de los asistentes, en un vaso para invocar al espíritu de la abuela de su amiga. Pero ella, en ese momento, se acordó de su novio muerto y al colocar su dedo derecho como le habían pedido notó de inmediato una especie de calambre que fue subiendo por su mano y brazo derechos. No quiso darle mayor importancia en ese momento. Sin embargo, a partir de entonces, la sensación de su mano y brazo no sólo semantuvo después de la sesión sino que se incrementó, extendiéndose por todo el lado derecho de su cuerpo. Con el tiempo, los músculos de su brazo y pierna se habían ido contrayendo, hasta llegar a la situación actual, en la que estaba estabilizada desde hacía cuatro años: los mismos que tenía ya su matrimonio. Cuatro años de lucha y grandes sumas de dinero invertido en todo tipo de especialistas: de psiquiatras a curanderos. Tras confesar aquello, se produjo un profundo silencio y sus miradas de angustia se clavaron en mí. ¿Qué podía decirles? Me encontraba muy sorprendido y desconcertado. No obstante, al ir recuperando la serenidad, comencé a pensar que si se trataba del espíritu de aquel novio suyo no parecía tener sentido que la castigara de esa forma. Pero no dije nada. Tan sólo me centré en aplicar mi técnica de desbloqueo emocional, permitiendo que ella diera forma a las sensaciones que experimentaba en completa libertad. Y funcionó. Su cuerpo comenzó a soltarse en esa primera sesión. Les sugerí hacer unos ejercicios de refuerzo y volver a encontrarnos en una semana. Estaban contentos. Por fín comenzabana ver una salida. Muy agradecidos, se despidieron y ella quiso hacerme un comentario en privado. Su marido respetó esa decisión y salió para esperarla en el coche, confiando en que yo la ayudaría a llegar a la calle. Su forma de caminar era aún muy difícil y precisaba apoyo. Cuando estuvimos solos me confesó que ella no estaba enamorada de su marido pero que se sentía muy agradecida por todo lo que había hecho por ella. Sin embargo, su verdadero amor seguía siendo el joven muerto. Y entonces, con los ojos vidriosos, me lanzó unas preguntas: Si me recupero por completo ¿qué puedo decirle a mi marido? ¿Tendré que confesar la verdad? ¿Me dejará si le digo que no estoy enamorada de él? Eran cuestiones que se planteaba a sí misma. Quería que yo le diera la solución. Pero no la tenía. Sólo pude decirle que tuviera confianza y que lo iríamos resolviendo poco a poco; que las respuestas adecuadas llegarían en su momento; que confiara en su corazón. Y esa fue la última vez que la ví. A través de los amigos que nos habían puesto en contacto me enteré de que ella se había sentido mejor durante una semana después de la visita, aunque había decidido no volver y su proceso retrocedió al punto de partida. Tuve que aceptar que ella, en el fondo, no deseaba resolver su situación física para no tener que enfrentarse a una cuestión moral que la hacía sentirse culpable y atrapada. Seguramente habría tenido éxito con otras personas a las que habían consultado en esos cuatro años. Pero ella terminaba por abortar todos los procesos. Se había culpado y condenado en firme, sin darse opciones reales de solución, aunque declaraba todo lo contrario. Solemos tener la idea de que las malas acciones, lo moralmente condenable, es lo que genera los sentimientos de culpa. Pero no necesariamente es así. Ante una misma situación, conducta o proceso la vivencia de la culpa puede ser muy diferente en distintas personas. Habrá quienes no la sientan en absoluto y por otro lado quienes la sientan por completo. Entre estos dos extremos pueden darse innumerables y muy diversos casos intermedios. La razón de este amplio margen se encuentra en que no se trata de un proceso objetivo sino subjetivo. Esto quiere decir que no importa tanto lo que hacemos, dentro de ciertos límites, sino la forma en que nos juzgamos por ello. Por supuesto, en el extremo, hay hechos socialmente condenables de forma universal que algunas personas hacen sin ningún sentimiento de culpa debido a una enfermedad mental. Así ocurriría entre algunos psicópatas que se convierten en asesinos en serie. Pero al margen de tales extremos patológicos, hay muchísimas otras circunstancias en las que la legislación es diferente según los países y también la sensación de culpa, en un sentido personal. Como ejemplo, podemos considerar las doctrinas, hadith y fiqh, contenidas en el Corán, que se encuentran codificadas mediante el cuerpo de derecho islámico de la “sharia” que establece reglas de conducta colectiva, llegando a determinar asuntos relacionados con el comportamiento y las actitudes de los individuos. En algunos países musulmanes, la sharia se ha convertido en la única referencia que utilizan los jueces para fundamentar sus sentencias. En Arabia Saudí, por ejemplo, todavía se realizan prácticas como cortar la mano del ladrón o la lengua del mentiroso, tal como indica la jurisprudencia de la sharia. De manera análoga, la pena de muerte está indicada para ofensas tales como el asesinato, violación, apostasía, tráfico de drogas y homosexualidad. En algunos países teocráticos es imposible para los expertos en leyes cuestionar los artículos de la sharia. En países islámicos ortodoxos, como Arabia Saudí, Sudán, Irán, Afganistán bajo el régimen Talibán y Pakistán, las debilidades morales de los individuos son castigadas en forma tan severa como si se violase una tumba o una mezquita. En función de las diferentes costumbres o leyes, por lo tanto, los sentimientos de culpa se pueden generar y aprender en diferentes grados, acentuados o matizados por nuestras propias vivencias, traumas, complejos o reacciones emocionales. Consideremos dos casos de contraste, ante una situación más cotidiana. Supongamos que dos hombres prometen a sus respectivas parejas un viaje a París, como regalo de aniversario de bodas. Las mujeres por su parte, ante la noticia y partiendo de la idea de que no conocíanla capital francesa, preparan sus equipajes, comprando algún vestido con el que festejar tal evento, según la idea que cada una tiene de tal ciudad. Al mismo tiempo, comparten la noticia con familiares y amigos, especialmente del género femenino. Pero dos días antes del viaje, sus maridos llegan a casa diciendo que deben cancelarlo por un compromiso laboral de última hora. Ellas se quejan, con muestras explícitas de frustración y tristeza, generando reproches de diferentes tipos. Tras estas reacciones, uno de los hombres puede pensar que tal vez no debería haber antepuesto las necesidades laborales a las de su pareja, sintiéndose mal por haber incumplido su promesa, pero se vio obligado a tomar esa decisión para conservar su trabajo, por lo que no se siente culpable. Eso le lleva a considerar que debe disculparse y ofrecer una explicación a la vez que una compensación, asumiendo la responsabilidad de los hechos. El segundo, puede sentir que se portó mal, que no debería haber fallado a su mujer, que se arrepiente y se culpa, sin llegar a decir ni plantear alternativa. Estos dos casos nos permiten ejemplificar ladiferencia entre responsabilidad no cargada de culpa, que facilita una salida o compensación y la culpabilidad que bloquea, generando malestar y sufrimiento en ambas partes. Hay personas que arrastran culpas y arrepentimientos durante toda su vida, sin llegar a ver posibilidad de solución y terminando por enfermar a causa de ello. Incluso, en el caso de una pareja, tales situaciones acumuladas pueden terminar con la relación. El problema no está en reconocer que actuamos mal, que hemos cometido errores o causado daño a alguien. Eso suele suceder entre los seres humanos. La cuestión es no quedarnos estancados en ese punto y buscar la forma de corregir o compensar el error. Ese reconocimiento es indispensable para poder relacionarnos y lograr una vida mejor, desde el respeto y el bienestar. El problema comienza cuando nosotros mismos nos juzgamos, etiquetamos y condenamos, sin posibilidad de redención. Eso termina con las relaciones y con la autoestima.

Educar en valores, con evocaciones legendarias
Dr. Juan Antonio López Benedí
juanbenedi@gmail.com
RESUMEN
Este trabajo tiene como objetivo potenciar y facilitar la educación en valores a través de la hermenéutica de los mitos y las leyendas como herramienta para la formación del profesorado. Se propone ejercer una reflexión sobre una educación en valores, desde una hermenéutica de las leyendas y los mitos, en la que se destaca un doble sentido histórico y ético-formativo. La base del trabajo es teórica y está contrastada con expertos. También se lleva a cabo una reflexión validada sobre la posibilidad o no de plantear una educación en valores apoyada en los mitos y las leyendas independiente de cualquier ideología o creencia. Las conclusiones apuntan, primero, a que existen carencias en la educación actual, relacionadas con las posibilidades de establecer vínculos afectivos motivadores para la educación en valores. En segundo lugar, se concluye que el empleo de los mitos y las leyendas como referentes didácticos puede facilitar la empatía necesaria para el trabajo con los valores en el aula. Finalmente, se deduce una propuesta metodológica orientada a la formación del profesorado para su aplicación en la enseñanza.
Palabras clave: Educación en valores, didáctica, mitos y leyendas, hermenéutica, formación del profesorado.
ABSTRACT
This work aims to enhance and facilitate the teaching of values through the hermeneutics of the myths and legends for education and teacher training. We are proposed to have a reflection on values education, from a hermeneutic of legends and myths, which highlights a double sense historical and ethical training. The basis of the work is theoretical and is contrasted with experts. It also carries out a reflection on whether validated or not to raise values education supported the myths and legends independent of any ideology or belief. The findings suggest, first, that there are shortcomings in current education-related opportunities to bonding motivators for education in values. Secondly, it is concluded that the use of myths and legends concerning teaching can provide the necessary empathy for working with values in the classroom. Finally, it follows a methodological approach aimed at training teachers to use in teaching.
Key words: Values education, teaching, myths and legends, hermeneutics, training teachers.
INTRODUCCIÓN
El presente artículo se plantea como una reflexión sobre la educación en valores, sus problemáticas y alternativas, junto con una pequeña aportación al conocimiento del papel socio-educativo que han jugado ciertos mitos y leyendas, desde la antigüedad, en la transmisión de valores. Cuando nos planteamos abordar el tema de la educación en valores nos topamos, en primer lugar, con una problemática o situación “de facto”: los valores parecen hallarse referidos a sistemas de creencias o ideologías, explícitas o implícitas. Veamos algunas referencias en este sentido, entre las muchas de las que se encuentran presentes en nuestra sociedad:
1. Diamela Rojas Aguilar (2010):
El propio proceso revolucionario, marcado por la ofensiva imperialista no ha estado exento de contradicciones, carencias e insuficiencias, ha elevado a un primer plano lo relativo a la educación en valores como un componente, como esencia y finalidad de la Educación Cubana. Todo esto emplaza cada día, en el afán de sortear los obstáculos. El Héroe Nacional de Cuba, José Martí Pérez, maestro de profesión y por presentes en la vida cotidiana, a fortalecer todo lo que nos una en torno al proyecto social que defendemos. De ahí que no puede esconderse la importancia de la labor educacional y especialmente de la educación en valores. (Pág. 1).
Es criterio de la autora, que la obra de José Martí aglutina ese potencial necesario como modelo a seguir para formar jóvenes profundamente patriotas. (Pág. 2).
2. Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología. Santiago de Chile 2011. (http://www.unicit.cl/universidad.php?sec=1&id=15)
La Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología, en esencia, es una comunidad de maestros y discípulos, que iluminados por los valores cristianos, está dedicada a la búsqueda del conocimiento, para luego insertarlo y proyectarlo concretamente en el desarrollo social, cultural, económico, científico, tecnológico y moral de nuestra nación y del mundo.
3. Boletín Igualdad de Género y Educación. Iscod - FETE-UGT. 8 de marzo de 2007
En estos últimos años se han intensificado los debates y las discusiones sobre las relaciones entre distintas culturas. El hecho de que España se haya convertido desde hace pocos años en un país de destino para grupos de inmigrantes procedentes de diversas partes del mundo, nos ha introducido de lleno en un mundo de encuentros y desencuentros culturales. Y si hay una institución en la que se reflejan estos cambios sociales es la escuela: en las aulas tienen lugar tanto conflictos como acuerdos. Ahora bien, la escuela puede ser una institución de reproducción de las relaciones sociales o un poderoso instrumento de transformación social. La escuela es la institución en la que se aplican con gran precisión los curriculos ocultos de clase, de género, de raza, de etnia o de sexualidad; y también la realidad contraria, es decir, el espacio en el que se desactivan esos inasibles curriculos sobre los que se asienta la desigualdad. La escuela puede ser un lugar donde se reproducen las desigualdades culturales o un espacio donde tienen lugar encuentros interculturales. Sin embargo, desde una perspectiva feminista cabe decir que una parte de esos conflictos que tienen la apariencia de ser culturales, en realidad son conflictos de género. Dicho en otros términos, los varones de distintas culturas, incluida la nuestra, enmascaran sus privilegios detrás de prácticas que denominan culturales.
4. 11 consejos de Bill Gates para los jóvenes. (http://escuelapararicos.net/11-consejos-de-bill-gates-para-los-jovenes/)
Las tablas de Bill: No las dijo en arameo. Tampoco aparecieron escritas en una tabla de piedra. Pero desde que las pronunció en una universidad norteamericana, frente a un auditorio colmado de padres de familia, las once reglas de Bill Gates para la correcta educación de hijos adolescentes se expandieron por la web con la misma potencia con que los mandamientos de Moisés Invadieron el mundo cristiano. Están destinadas sobre todo apadres sobre protectores que “consienten a sus hijos y les dan lo que piden, aún cuando no lo merecen”. Son las siguientes. Parecen duras, pero si lo dice Gates...
1. La vida no es justa, acostúmbrate a ello.
2. Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.
3. No ganarás U$S 5000 mensuales justo después de haber salido de la preparatoria y no serás un vicepresidente hasta que con tu esfuerzo te hayas ganado ambos logros.
4. Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
5. Dedicarse a cocinar hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabradiferente para describirlo, le llamaban Oportunidad.
6. Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores, aprende de ellos.
7. Antes de que nacieras, tus padres no eran tan “aburridos” como son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, limpiar tu ropa y escucharte hablar acerca de la nueva onda en la que estabas. Así que, antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida; empezando por tu habitación.
8. En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesites para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.
9. La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo -si lo deseas– en tu tiempo libre.
10. La televisión no es la vida diaria. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café, de la película, para irse a trabajar.
11. Sé amable con los “nerds” (los más aplicados de tu clase). Hay muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos. Es cierto que en algunas transmisiones de valores, si no en todos los casos, se han dejado sentir marcas y condicionamientos restringidos a grupos de poder político, religioso, racial, económico o de género, ajenos a la universalidad, el respeto y la igualdad de oportunidades entre seres humanos, generando así enfrentamientos violentos y de aniquilación de unos sobre otros, como ocurrió y ocurre con las guerras de religión, los procesos inquisitoriales, la violencia de género, la preponderancia geográfica, lingüística, económica, política o étnica de las dictaduras militares o revolucionarias, por ejemplo.
Lo que orienta la presente tarea es reconocer lo valioso, allí donde se encuentre, limpio de condicionamientos y prejuicios. El propósito es seguir el espíritu expresado por Antonio Bolívar (2007):
La formación de la ciudadanía, en el imaginario liberal de la escuela pública, se asienta en la socialización en valores comunes y universales, que están por encima de las pautas culturales específicas de los distintos grupos sociales que componen un país. (Pág. 53)
Dentro de ese espíritu, respetuoso con las diferencias personales o grupales, se trata de aprovechar los recursos imaginativos y metafóricos, en lo que tienen de valor; de aprovechar las estructuras más originarias de los aspectos humanísticos, emocionales, evocativos y afectivos de los mitos, las leyendas y los símbolos, que parecen haber demostrado ya sobradamente su potencia y eficacia a la hora de motivar conductas y sacrificios máximos, por su carácter ejemplarizante, para la desigualdad o la exclusión, tanto como para la construcción de las grandes obras que nos han hecho alcanzar el momento presente de la humanidad, con un bienestar mayor que en épocas pasadas, para una parte considerable de la población mundial. Y se trata de hacerlo para promover eficazmente una educación exenta de prejuicios; una educación universalizante, integradora y máximamente potenciadora de los recursos y habilidades personales, en beneficio de la humanidad en su totalidad, entendida como integración compleja y múltiple, que favorece el apoyo mutuo y la mejora permanente, personal y grupal, de lacalidad de vida de todos y cada uno de sus integrantes.
Por otra parte, existe una dificultad agregada en relación con los procesos de educación en valores, desde la visión positivista de la gestión empresarial, el culto a la eficacia y el rendimiento de cuentas económico, aplicado a los centros de enseñanza, que será necesario tener en cuenta. Como dice Antonio Bolívar (1995):
En el campo de los valores y actitudes, en concreto, el positivismo (con su distinción entre hechos, que pueden ser probados y observados, y valores, que son relegados al campo emotivo de la expresión subjetiva de sentimientos) da lugar a que “la moralidad quede relativizada y privatizada, un asunto de juicio de valor personal, no una cuestión para el debate público y objeto de enseñanza en las escuelas” (Lickona, 1993:6). Es justamente en esas décadas, en que alcanza su apogeo el positivismo en la enseñanza y la filosofía moral, cuando la educación moral y su valoración queda relegada al ámbito privado, excluida de una acción explícita e institucionalizada en la escuela pública. (Pág. 23)
En determinados momentos se han esbozado cambios que fueron útiles temporalmente para quedar después olvidados. Pero cíclicamente se pueden desempolvar y adaptar como algo novedoso, capaz de superar limitaciones y errores del pasado. Un análisis en perspectiva puede permitirnos conocer un poco más a fondo lo que ha pervivido y desde cuándo, al menos en este área del amplio mundo de los mitos y las leyendas, con la posibilidad de ser extrapolado a diferentes casos por su conveniencia o utilidad en la práctica educativa. Existe una cierta sensibilización, desde diferentes momentos de la evolución formativa y profesional, para abrir recursos innovadores contemplando lo antiguo con nuevos ojos. Tomaremos en cuenta, como referente, una de las conclusiones de E. Hashimoto Moncayo (2005) sobre la investigación educativa:
La investigación educativa debe centrarse en todos los niveles del conocimiento: filosófica, científica y tecnológica. Una para que brinde la orientación, la otra para que explique el por qué de las cosas, y la última para decirnos el cómo (Pág. 33).
Por ello mismo se plantea aquí la presente propuesta desde un sentido amplio y multidisciplinar, sobre la base de diferentes problemáticas detectadas.
La mejora en el rendimiento de los alumnos
El diagnóstico hecho sobre la educación como “enferma” o la preocupación actual por los valores y sus crisis, fundamentadas en estudios, propuestas y cuestionamientos de carácter social, especializados en la materia, se encuentran entre tales problemáticas. Veamos, por ejemplo, lo que aparece en las conclusiones del informe español PISA 2006:
Los resultados PISA 2006 aconsejan una reflexión que debería extenderse a los diferentes aspectos que resaltan como debilidades o fortalezas del sistema educativo español: la mejora del rendimiento de todos los alumnos y el mantenimiento de los buenosresultados españoles en equidad, procesos compatibles, como demuestra PISA; el trabajo en el entorno educativo de los alumnos para conseguir contrarrestar el efecto de las diferencias culturales, económicas y sociales de los contextos familiares y de los centros; el estímulo y la promoción de la formación docente para que sea más eficaz el trabajo con los alumnos en la adquisición de las competencias básicas; el esfuerzo educativo y del conjunto de la sociedad por la lectura y la mejora de la comprensión lectora de los alumnos españoles y la decidida actuación a favor de la autonomía de los centros educativos (PISA 2006, 2007, Pág. 101).
Comparemos con el informe PISA en 2026:
Se constata una bajada en las tres competencias principales (científica, matemática y lectora), quedando el país por debajo de la media de los países desarrollados y de la Unión Europea. Tal y como muestra PISA 2025 en su novena edición, España destaca porque tanto chicas como chicos se sitúan en valores positivos del índice de perseverancia, una circunstancia que se observa en un número limitado de países europeos. La perseverancia se define como la capacidad de los estudiantes para mantener el esfuerzo y la implicación en el aprendizaje cuando se enfrentan a dificultades, frustración o incertidumbre. Además, según el informe, el alumnado de España presenta un nivel de curiosidad hacia el aprendizaje de las ciencias superior (0,12) al observado en el promedio OCDE (0) y el total UE (0). La desagregación por género muestra un patrón generalizado tanto en España como en el conjunto de los países participantes a favor de las chicas. (https://www.educacionfpydeportes.gob.es/prensa/actualidad/2026/09/20260908-pisa2025.html)
Por otra parte, J. M. Quintana (2004), diagnostica directamente a la educación como “enferma”, afirmando no ser el único:
Ya se ha escrito algún otro libro con el mismo sentir que el nuestro; en 1984, J. de Romilly publicó “L’Enseignement en détresse” y allí decía, refiriéndose a la enseñanza en Francia, que “el marasmo actual, acrecentado por la confusión y agravado por la reglamentación, se ha convertido casi en un estado de coma. Y lo que se está preparando no da esperanzas de una pronta recuperación” (p.41). Se refería a unos males de la educación francesa que son precisamente algunos de los que están aquejando ahora a la española: descenso del nivel de conocimientos (“la creciente ola de ignorancia”, dice textualmente esta autora), el igualitarismo en contra de la emulación y la selección, la politización de los debates sobre la educación, la prioridad dada a la técnica sobre la cultura y la degradación de la Lengua (tema este último al que en Francia son especialmente sensibles) (Pág. 14).
Parece darse un problema de reelaboración o representación interna, que a su vez coincide con procesos de creación y recreación imaginativa, en conexión interactiva con el entorno emocional, social y educativo, fundamentales para forjar metas, estímulos motivacionales y criterios autónomos, maduros, que superen el egocentrismo propio de la infancia. Lo que encaja con la visión de A. de la Herrán Gascón (2003a):
El centro docente no ha de ser sólo un centro de instrucción, y la familia debe constituirse en un entorno educativo cada vez más consciente y mejor coordinado con la escuela. Sólo así, mediante la cohesión de ambas, la formación de nuestros hijos y alumnos puede verse reforzada y ser más eficiente. Y es que no estamos en la sociedad del conocimiento. Más bien nos encontramos en una sociedad de pensamiento débil, voluntad descafeinada y mentalidad profundamente egocéntrica, en la que la actuación desde sí y para sí o lo entendido como propio está tan extendido que pasa desapercibido (Pág. 5).
La preocupación por la mejora de los sistemas educativos se ha convertido en uno de los puntos clave de la reflexión social en Europa, como podemos ver en lareferencia recogida en la introducción del estudio promovido por la Fundación La Caixa y dirigido por J. Prats y F. Raventós (2005):
Los países europeos sitúan los problemas de los sistemas educativos en un lugar fundamental de la reflexión social. La mejora de la educación es uno de los elementos básicos de las políticas públicas y un objeto de estudio de las organizaciones internacionales. La importancia de la educación y del conocimiento en un mundo global es cada vez más importante y no solamente lo que se refiere a la formación de las elites dirigentes o a la preparación profesional. Actualmente, se considera que la educación general básica de la totalidad de la población es un factor clave para el progreso, la convivencia y la armonía social (Pág. 8).
Estas, entre otras noticias semejantes, son las referencias al interés social del tema elegido, así como la consideración de su posible utilidad. Por otra parte, se encuentra también la reflexión que propone A. de la Herrán Gascón (2006) en su artículo “Hacia una educación para la universalidad”, donde arranca apuntando la fragmentación social que podría ver en la humanidad cualquier observador externo, para señalar poco después que La Educación para la Universalidad es para nosotros una Educación para la Evolución de la Conciencia, hoy un ámbito inédito de la Pedagogía, pero congruente con lo que desde la Educación se anhela (Pág. 26).
Y también la que plantea en su artículo “¿Cómo Favorecer la Motivación del Alumno?” A. de la Herrán Gascón (2003a), en el que apunta la posibilidad de que los enfoques actuales impliquen una forma inadecuada, o cuanto menos mejorable de motivación:
Pero favorecer la motivación del alumno no es, ni mucho menos, tarea fácil, ni a mi juicio, por lo general, se enfoca de manera correcta (Pág. 4).
Aclaración de conceptos
En esta línea veremos, desde una perspectiva antropológico-filosófica, hermenéutica e histórica, elementos relevantes para la motivación ética y la transmisión de valores, que se proyectarán hacia la praxis educativa y la formación del profesorado. Pasaremos a justificar ahora los conceptos básicos, determinaciones, elecciones y su sentido. La perspectiva antropológico-filosófica se enmarca en las redes conceptuales que nos envuelven, como dice E. Cassirer (1945) y que nos determinan en esa otra dimensión de la realidad, frente a la fenomenología física, genética, del resto de las especies biológicas:
La realidad física parece retroceder en la misma proporción que avanza su actividad simbólica. En lugar de tratar con las cosas mismas, en cierto sentido, conversa constantemente consigo mismo. Se ha envuelto en formas lingüísticas, en imágenes artísticas, en símbolos míticos o en ritos religiosos, en tal forma que no puede ver o conocer nada sino a través de la interposición de este medio artificial. Su situación es la misma en la esfera teórica que en la práctica. Tampoco en ésta vive en un mundo de crudos hechos o a tenor de sus necesidades y deseos inmediatos. Vive, más bien, en medio de emociones, esperanzas y temores, ilusiones y desilusiones imaginarias, enmedio de sus fantasías y de sus sueños (Pág. 48).
Entenderemos por hermenéutica la posibilidad metodológica de interpretar símbolos, ideologías, leyendas, mitos o tradiciones, a través de sus textos u otros rastros documentales o artísticos. Su sentido, de cara a la actualidad y la infancia, preadolescencia y adolescencia, se encuentra en aprovechar la permanencia de ciertos símbolos en instituciones, versiones cinematográficas, las apariciones de símbolos en los comics, en películas centradas en otras temáticas de fondo, en la literatura infantil y juvenil, así como en los videojuegos, tomando todo ello como ejemplo que nos permita ver la forma de convertirlo en comprensible y potenciador de valores educativos, desde una ética creativa y dialogante, en un proceso abierto, que facilite y provea de herramientas para la comprensión de lo real, de cada una de las realidades que han de irse asumiendo a través de la educación y del aprendizaje de las diferentes materias previstas en los planes de enseñanza. Porque la comprensión que ha de darse como fruto de una enseñanza eficaz, pasará siempre por un proceso de interpretación; por una hermenéutica.
Para facilitar la comprensión de las propuestas y desarrollos planteados en el presente trabajo, conviene concretar el enfoque de significados que utilizaremos, en relación con ciertos términos. En primer lugar, nos acercaremos al concepto de complejidad siguiendo la propuesta de Herrán Gascón, A. de la (2003c):
Toda nuestra construcción parte de un axioma formal: Desde la complejidad más enriquecida se hace posible acceder a todo lo que engloba y a sus combinaciones (Pág. 500).
En este sentido, seguiremos también la orientación que él mismo suscribe sobre el fenómeno complejo, a través de Vilar, S. (1997):
Un fenómeno complejo es el compuesto por una gran variedad de elementos que mantienen entre sí una gran variedad de relaciones, con interacciones lineales y no-lineales, sincrónicas y diacrónicas, la evolución de cuyo conjunto es imprevisible, incluso cuando su auto-organización se orienta por acciones teleológicas, finalitarias (Pág. 18).
En segundo lugar, el concepto de “holístico” lo proponemos desde su acepción de totalidad, de visión y sentido generalista, integrador necesario de las partes, enfatizando la importancia del todo como entidad que supera la suma de sus elementos integrantes y potencia su interdependencia, a modo de complementación y compactación de la complejidad.
Por último, el término “transpersonal” lo tomamos como aquella invitación a progresar más allá de lo egoico, de los condicionamientos sociales y los prejuicios, en una posibilidad de movimiento libre a través de la complejidad holística de los valores en la educación. Nos hacemos eco, en este sentido, de la visión programática ofrecida por Herrán Gascón, A. de la (1998):
La investigación transpersonal, pues, debería aspirar a la máxima coherencia. “Primero hacer las cosas y después hablar de ellas”, como decía Confucio en el Lun Yun. Antes experimentar y transformarse que volcarse a analizar las experiencias de otros. El ideal al que no se ha de renunciar es, pues, que las modificaciones percibidas surjan como resultado de la propia mutación, y el (auto)investigador esté preparado para interpretarlas más conscientemente (Pág. 32).
La motivación ética encuentra su lugar a raíz de la capacidad evocativa de los mitos y las leyendas, que dirigen la atención y la conciencia a través de resonancias suprarracionales y polisémicas, como sugiere, entre otros, E. Martos Núñez (2007):
La importancia de una leyenda no estaría tanto en lo que cuenta como en los símbolos que encierra y el cómo se cuentan. A este respecto, nótese la diferencia entre un estilo conciso, que se ciñe a la acción, con pocos personajes, y un estilo amplio, propio de las leyendas románticas, que evolucionan casi hasta la novela corta. Por eso es muy importante ese sentido polisémico que tiene el texto artístico, el que se puedan colar en él valores y vivencias que la ortodoxia no podría permitir (Pág. 155).
Por otra parte, la transmisión de valores ha de entenderse en el contexto de las antiguas artes poéticas, de donde nacieron las leyendas tradicionales y los mitos, con una capacidad extraordinaria para impactar y mover la evocación anímica, tal y como sugiere R. Graves (1986), en su obra La diosa Blanca:
Es cierto que la ciencia poética europea se basaba esencialmente en principios mágicos, los rudimentos de los cuales constituyeron un restringido secreto religioso durante siglos, pero que finalmente fueron desechados, desacreditados y olvidados. Ahora sólo por rara casualidad de regresión espiritual los poetas hacen sus versos mágicamente potentes en el sentido antiguo (Pág. 19).
Y la comunicación educativa, así como el uso que de ella se hace o pueda hacerse, como recurso didáctico en la literatura infantil y juvenil, encaja dentro de la visión del aprendizaje como proceso activo de construcción y re-creación del conocimiento, como producto social. Porque educarse es involucrarse en una múltiple red social de interacciones. Así, por tanto, la comunicación educativa quedará definida como diálogo e intercambio entre diferentes interlocutores, incorporando a ella emociones, vivencias, imaginación y fantasía, en un proceso coherente con el pensamiento abstracto y analítico.
Sondeo general de interés
El sondeo se llevó a cabo enviando mensajes directos a grupos aleatorios de personas que declaraban estar interesadas en la Pedagogía y la Educación, dentro de la red social de Emagister. Se eligió este medio por las posibilidades de acceso que ofrecía a una amplia base de datos de profesionales que se mostraban interesados en diferentes ámbitos culturales y educativos, declarando en su ficha su formación y actividades profesionales. Consistió en lanzar propuestas directas e individualizadas de colaboración a más de cien personas vinculadas con los grupos de interés citados, en España y diferentes países de América. Algunas de ellas accedieron a participar, respondiendo a las dos preguntas de partida, tal y como se refleja a continuación. Se les solicitó una colaboración voluntaria, especialmente a quienes declaraban dedicarse al ejercicio profesional de la educación, en instituciones públicas o privadas. Conscientes del valor relativo, desde el punto de vista de una metodología científica, de los datos obtenidos por este medio, se vio interesante considerarlos como un punto más de referencia y contraste de triangulación metodológica, complementado con entrevistas semi-estructuradas a siete expertos de diferentes universidades y países.
Respuestas a mensajes personales
De los contactos generados, se han recopilado 55 testimonios (39 mujeres y 16 varones), entre España y otros países de América, en la siguiente proporción:
1. España: 27. (Varones: 9 – Mujeres: 18) Alicante: 1 Barcelona: 3 Bizkaia: 1 Cáceres: 1 Cádiz: 1 Cantabria: 1 Córdoba: 1 Granada: 1 Guipúzcoa: 2 Madrid: 8 Málaga: 2 Murcia: 1 Navarra: 1 Valencia: 2 Zaragoza: 1
2. Latinoamérica: 27 (Varones: 7 – Mujeres: 20)
3. Canadá: 1 (Mujer)
Esta muestra, como se dijo, fue tomada en forma aleatoria de entre los participantes en foros, en lengua española, que tenían relación con la educación, entre los meses de mayo y octubre de 2009. Todas estas personas respondieron a dos preguntas:
1.- ¿Existe un poder de evocación en los mitos y las leyendas?
Respuestas: Sí No Relativo.
Cantidad: 51 3 1
Las tres respuestas negativas se corresponden con varones de Guatemala, Ecuador y Navarra (España), respectivamente. La respuesta relativista es también de un varón, de Barcelona (España). Este último considera que la capacidad evocativa depende del contexto: a más racionalización, menor influencia.
2.- ¿Tienen sentido en el mundo actual?
Respuestas: Sí No Relativo
Cantidad: 52 2 1
Argentina: 2 Bolivia: 2 Colombia: 1 Costa Rica: 2 Chile: 5 Ecuador: 2 Guatemala: 2 México: 6 Perú: 2 República Dominicana: 1 Uruguay: 2
Las dos respuestas negativas se corresponden con varones de Ecuador y Navarra (España). El primero, de Ecuador, considera que son simplemente creencias falsas. El segundo, de Navarra, está orientado a las ciencias y considera que este tema se relaciona con “bonitas ficciones” para las que no tiene tiempo. El que respondió “no” a la primera pregunta y “sí” a la segunda, de Guatemala, considera que sólo tienen valor literario y cultural, muy relacionado con el mundo indígena. La respuesta relativista es de un varón, de Barcelona (España), como vimos. En este caso también considera que su sentido depende del contexto de racionalidad. En ambos casos, todas las mujeres responden afirmativamente a las dos preguntas. Teniendo en cuenta, por otra parte, que la participación de las mujeres fue mayoritaria, tendríamos una respuesta global favorable del 94,55%. Los resultados presentados en la tesis doctoral J. A. López Benedí (2012), en relación con la educación en valores y su vinculación con el uso de leyendas, nos permiten concluir que:
1.- Existen profundas carencias en el área de la educación en valores.
2.- Estas carencias coinciden con el alejamiento institucional y metodológico de los diferentes planes y modelos de enseñanza con respecto a los vínculos afectivos en las aulas, a favor de técnicas y procedimientos preferentemente cuantitativos.
3.- Los mitos y las leyendas se relacionan fundamentalmente con el ámbito de lo emocional y afectivo, a través de su carácter evocativo, generado por las metáforas y alegorías implicadas en sus procedimientos expresivos.
4.- El uso de los mitos y las leyendas en el aula favorece las vinculaciones afectivas positivas.
5.- El debate crítico en torno a las propuestas evocativas de los mitos y las leyendas favorece la reflexión personal, la integración pluricultural y la maduración en el ámbito de los valores.
¿Podrían convertirse los mitos y las leyendas en herramientas útiles y aplicables para la praxis de la educación en valores, en España y otros países?
Así parece. Por otra parte, no sólo se trataría de herramientas útiles y aplicables para la praxis de la educación en valores sino que al tener difusión internacional a través de películas y videojuegos, sería muy conveniente llevar a cabo estas prácticas para reconducir e integrar las interpretaciones de valor, en entornos condicionados o mediatizados por el consumo y otros, hacia una construcción madura y crítica en entornos favorables, como son el aula y la familia, tanto en España como en los demás países en que tales películas y videojuegos se encuentren a disposición de jóvenes, adolescentes y niños. La propuesta ha sido acogida ya con interés por la Universidad de Coimbra (Portugal) y se irá ofreciendo a otros centros de España y de la comunidad universitaria internacional.
¿Es posible sistematizar estas herramientas para mejorar las prácticas y aplicaciones de los conocimientos actuales en la formación del profesorado?
Sí. Es posible hacerlo, como se ha propuesto en diversas sugerencias de pasajes destacados de la tesis doctoral J. A. López Benedí (2011), promoviendo la reflexión compartida, vivencial y lúdica. A continuación se plantearán propuestas más concretas, como la que se está desarrollando para la enseñanza a distancia de la Universidad de Coimbra, dirigida a la formación del profesorado.
Somos conscientes de que no caben recetas fáciles a la hora de abordar y resolver los asuntos aquí planteados; que la problemática es sumamente compleja por encontrarse inmersa en el ámbito de variables interactivas y evolucionantes, según los diferentes procesos históricos, los cronogramas vitales, personales y colectivos, además de las características propias de la gran diversidad geográfico-climática y pluricultural. Por ello mismo, el esfuerzo ha ido dirigido a determinar rasgos, patrones, arquetipos o herramientas comunes y propias de la experiencia categorial humana. También somos conscientes de las restricciones propias de una metodología, en la que se hace imprescindible tomar decisiones selectivas en función de las limitaciones espacio-temporales y de presupuesto. Por ello mismo, queda evidenciada la necesidad de seguir investigando en este campo, para llegar a completar las previsiones ideales que nos hicimos al plantear el proyecto de investigación y que hemos tenido que ir recortando por el camino, junto con muchas otras que fueron apareciendo y otras más que ya habíamos considerado y aplazado para futuros trabajos desde el principio.
Por nuestra parte, las reflexiones compartidas por los participantes, así como las sugerencias halladas en los textos tratados, nos llevan a unirnos con entusiasmo a las tareas ya emprendidas por muchos otros colegas e investigadores para el enriquecimiento y la mejora de los procesos de educación en valores, junto con la consolidación de los valores culturales y científicos, dentro y fuera de las aulas.
Bibliografía citada
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López Benedí, J.A. (2012). La educación en valores a través de los mitos y las leyendas como recurso para la formación del profesorado: El Vellocino de Oro. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.
Martos Núñez, E. (2007). Cuentos y leyendas tradicionales (Teoría, textos y didáctica). Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha.
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Quintana, J.M. (2004). La educación está enferma. Valencia: Nau Llibres.
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Vilar, S. (1997). La nueva racionalidad. Comprender la complejidad con métodos transdisciplinarios. Barcelona: Kairós
Aprende a sentir tu valor
¿Quieres tomar las riendas de tu vida?
Estamos acostumbrados a pensar en lo que queremos, necesitamos o nos gustaría. En realidad, más que pensar reaccionamos. Cuando nuestra mente da vueltas a nuestros deseos, especialmente al imponerse con urgencia, creemos que eso es pensar; pero no. Si nos hemos cultivado intelectual o científicamente, aprendemos a valorar con método; aprendemos a cuantificar con precisión y medir para evaluar y tomar decisiones fundamentadas. En esta forma llegamos a poder determinar el grado exacto del riesgo que resulta asumible, en una inversión por ejemplo, rectificar desde la observación concreta de los márgenes de error en una tarea o procedimiento, para aprender, complementar y compensar nuestras carencias o las de aquella actividad o trabajo en el que asumimos responsabilidad con madurez.
Cuando pensamos en nosotros mismos, tendemos a evaluarnos o juzgarnos, al superar la fase de la mera reacción instintiva. Esto supone un control sobre nuestros instintos primarios, de origen biológico. En ese momento damos cavida a un cierto proceso de valoración ética o moral. Pero los procedimientos no expertos, en este sentido, nos llevan a cuestionamiento dualistas radicales: somos buenos o malos, tenemos aciertos o errores, somos capaces o incapaces. Desde aquí, al pretender que nos desviamos de lo adecuado o moralmente bueno, generamos culpa con tendencia reactiva al autocastigo. Es parte del procedimiento aprendido. Pero tal procedimiento se relaciona con lo que tiende a llamarse "creencias limitantes" y la tendencia al autocastigo se muestra como proceso de somatización enfermiza. Las estadísticas nos muestran que por este medio se generan muchas carencias en la salud física y mental, que se transforman de manera casi inmediata como ansiedad y baja autoestima. Esas son, a grandes rasgos, las cadenas principales de nuestra esclavitud actual, camuflada por la fantasía de las posesiones y el consumo desmedido; nuestras dependencias físicas, mentales, emocionales o de otros tipos.
Ahora bien, nuestra mente es una consecuencia natural evolutiva, perfeccionada a lo largo del tiempo, con un solo propósito y objetivo, que es la supervivencia del individuo. Nos mantiene vivos: es lo que quiere, es lo que hace; es lo que no vemos. La costumbre y la coincidencia en pensamiento con más individuos crean nuestra realidad, pero no necesariamente la verdad. En nuestras sociedades una suposición puede llegar a convertirse en una realidad inamovible, solamente porque muchos miembros de la sociedad la comparten, sea cierta o no. No sabemos de dónde dimanan las cosas, ni por qué son así, lo único que podemos hacer es entender las reglas del juego para sobrevivir. Nuestra realidad, hábitat, sociedad, nuestro “entorno artificial”, es un escenario que hemos montado entre todos y que todos alimentamos día a día. La mente racional no distingue si la información que procesa es invención suya o si procede del mundo exterior, a través de los sentidos. Son los sentimientos los que dan sentido a los datos. Nuestro estado de ánimo. El que tengamos en cada momento condiciona nuestras respuestas, nuestra forma de interactuar con el medio. Por eso es tan importante que aprendamos a valorarnos sintiendo, configurando para ello el escenario mental que nos permita darnos sentido en todo momento como personas valiosas, independientemente de la expectativas que la sociedad o el resto de las personas generen sobre nosotros. No es fácil, pero es posible. Y el primer paso comienza "mirando" en cada instante hacia la sensación, emoción, deseo y sentimiento que se encuentra detrás de todos y cada uno de nuestros pensamientos. Cambiar nuestras creencias no es suficiente. Normalmente, las que elaboramos para sustituir a las antiguas se encuentran en el mismo escenario artificial de la mente estructurada por los procesos de socialización, aunque nos las implantemos en lo inconsciente. Si queremos auténticamente aprender a ser libres, aprender a llevar las riendas de nuestra vida, necesitamos una educación metodológica y crítica adecuada que nos permita sentirnos y no sólo pensarnos, como personas valiosas en cada instante, sin que los valores se marquen desde esas perspectivas ajenas a nosotros mismos.
Si quieres comenzar, individualmente o en grupo, con este camino estoy a tu disposición. También puedes consultar por cursos, talleres, diplomados o sesiones personalizadas.

El valor del silencio
Cada día millones de personas, en todas las grandes ciudades del mundo, se encuentran envueltas en ruidos, pequeños y grandes. Nuestra capacidad de adaptación nos lleva a irnos acostumbrando a ellos, hasta que parece que no los oímos. Pero sus efectos nos repercuten en muchos sentidos. Por ello mismo, hace tiempo que se considera y se mide la “contaminación acústica”. No obstante, como dicen Miriam Alfie Coheni y Osvaldo Salinas Castillo: “Pocas son las ciudades que han iniciado campañas para disminuir y paliar los efectos provocados por el ruido”.
Uno de los efectos derivados de ese ruido constante, para quienes vivimos en grandes ciudades, es la disminución auditiva. Según estudios realizados en la Unión Europea en 2005, “80 millones de personas están expuestas diariamente a niveles de ruido ambiental superiores a 65 dBa y otros 170 millones, lo están a niveles de 55-65 dBa“, siendo el límite más alto deseable, según la Organización Mundial de la Salud 70 dBa. Esto sería fundamentalmente en relación con el aspecto físico de la audición. Pero hay otro aspecto relacionado con la sensibilidad emocional, afectiva, al que se le da menos importancia en los estudios pero que puede afectarnos aún más. Este último sentido suele relacionarse más con los índices de estrés, especialmente para las personas que cada día recorren grandes distancias en transporte público. A los ruidos derivados del tráfico, en este caso, se le unen otros elementos estresantes como la contaminación atmosférica y visual, como dice Javier Urbina Soriaiv.
También debe valorarse en este sentido el ritmo acelerado de vida, debido a la competitividad y la ambición consumista. Estas situaciones deberían llevarnos a añorar el silencio como forma de descanso y medicina anímica. En ciertos casos es así. Pero una gran mayoría de personas temen también el silencio. Cuando se encuentran solas vuelven a envolverse en ruidos: música, radio y televisión. Y un elevado porcentaje no lo hace para deleitarse con las melodías o mantenerse informados, que sería lo natural. Lo hacen simplemente para escapar del silencio. Porque el ruido se convirtió también para ellas en una especie de droga, a la que se encuentran enganchadas. Cuando es ese el caso, debe prestarse mucha atención. La necesidad de huir del silencio es un síntoma de ciertos procesos de ansiedad y vacío existencial.
El silencio nos permite escucharnos más a nosotros mismos, “habitarnos”. Si tenemos dificultades en ese aspecto quiere decir que, en alguna medida, nos estamos rechazando a nosotros mismos o tenemos miedo de mirar algún asunto pendiente. Sin embargo, como ya deberíamos saber, la huída o la negación de los problemas no los solucionan. Cuando estos es así, se reducen inmediatamente nuestras “cotizaciones” en la bolsa de la vida; valemos menos ante nuestros propios ojos. En esto consiste la baja autoestima. Es como si nos autoacusáramos constantemente de “cobardes” y nos condenáramos a algún tipo de autocastigo, directo o indirecto, que algunos atribuyen a Dios o a la mala suerte. Cuando gestionamos adecuadamente nuestro íntimo sentido de valor, cuando nos sentimos valiosos, el silencio no es un problema; muy al contrario. El valor del silencio se encuentra cuando nuestro “brillo interno” permite iluminar las fuentes de nuestra creatividad, nuestro gozo y felicidad profunda. Esta es la vía que en todas las religiones, de una u otra forma, aparece como referencia de liberación, iluminación o Cielo interno. Así se adquiere la vivencia de la coherencia y satisfacción plena.
Muchas personas se han referido a tal estado a lo largo de la historia de la humanidad y fueron consideradas santas. Pero todos podemos gozar de esos pequeños o grandes gozos místicos; todos podemos visitar el Paraíso. No hace falta ser continuamente perfectos. Sería suficiente con aprender a disfrutar del silencio y descubrir la música sonriente que nos ofrece en todo momento. Si por ahora no podemos hacerlo, tampoco es necesario sentirnos culpables de nada. Sólo necesitamos descubrir el camino y despejar las nubes de nuestras autocondenas o sospechas de culpabilidad. Descubrirás el valor del silencio cuando pongas en orden tus estructuras internas y externas; en estado de coherencia. El Paraíso te espera en tu interior, sea cual sea tu circunstancia exterior. Cuando te das cuenta de eso, comienzas a ser libre. Como ya planteó Buda, descubres la no necesidad del Nirvana. La Educación en Valores debería llevarte a eso. Si hasta ahora no lo habías conseguido, este es un buen momento para comenzar. Es el momento de darte cuenta con precisión de por qué eres una persona valiosa y que puedes hacer uso de esa riqueza. En esa forma comenzarás a ver también la riqueza, el valor, en todo lo que te rodea. Si quieres comprobarlo, podemos ayudarte. Te mereces vivir desde tu mejor versión.
He leído con interés estas páginas dedicadas al valor del silencio. Me parece especialmente sugerente la idea de que el silencio no es una ausencia, sino un espacio de encuentro con uno mismo. En una época dominada por el ruido, la prisa y la reacción inmediata, reivindicar la escucha interior es también una forma de libertad. Gracias por compartir una reflexión que invita a detenerse, observar y reconocer el valor que cada persona posee más allá de las exigencias externas.
Antonio S. Sola - Escritor

CODIFICACIÓN REGRESIVA
Para el desbloqueo emocional y la mejora en procesos de somatización
Dr. Juan Antonio López Benedí
El método de la codificación regresiva se basa en la coordinación coherente del lenguaje conceptual con la asociación simbólica libre, natural en todo ser humano, como reflejo de la sensibilidad emocional y su representación subjetiva. Su operativa práctica ha demostrado ser muy efectiva en todos los casos en los que ha sido aplicada, desde 1987. Las personas tratadas con ella confirman siempre una sensación de bienestar inmediato en cada sesión, descrita como “alivio y ligereza”. Esta experiencia se traduce después en una mejora constatable, en algunas ocasiones con verdadero asombro, en las relaciones afectivas específicas tratadas. Estas últimas pueden ser en relación con terceros o con la misma persona, es decir en su autoestima y potenciación de habilidades sociales previas.
Esta metodología se encuentra especialmente indicada para quienes se dedican a la práctica de la psicoterapia y como complemento de otros procedimientos o técnicas terapéuticas, como puede ser la acupuntura, la reflexología, el masaje o el biomagnetismo, entre otras, además de la medicina alopática tradicional. Por su mediación se ofrece una sencilla aplicación altamente eficaz por los resultados que genera de forma inmediata. En ella se combina el sondeo del subconsciente de la persona, a través de imágenes oníricas o fantasías, con procesos de retroalimentación en un estado alterado de conciencia. En esta forma se supera la resistencia de los individuos que sufren procesos neuróticos, permitiendo ajustes que facilitan enormemente el trabajo terapéutico.
Aclaración de términos
Para evitar el sesgo que el término "hipnosis" ha planteado por su utilización en "el mundo del espectáculo" y sus posibles efectos secundarios, es preferible hablar de "alteración de la conciencia". Se trabaja en ella desde un trance ligero, en una dualidad de conciencia con el fin de analizar y corregir los desequilibrios emocionales con rapidez. En pocas palabras, hace posible que el terapeuta actúe sobre la persona pasando de la actividad en el neocortex (pensamiento consciente) a la zona media del cerebro (procesos emocionales subconscientes), para disolver desde ahí sus bloqueos, fobias o experiencias dolorosas del pasado. Todo ello se vincula también con lo que se conoce como “sueño dirigido”. Éste consiste es una técnica específica en el campo de la conciencia alterada, por medio de la cual se pueden reconducir los desequilibrios emocionales de las personas, una vez que los síntomas, causas y procesos neuróticos quedan claramente establecidos, dentro de la simbología onírica propia de cada cual, para canalizarlos y reconducirlos.
Antecedentes
John Nathaniel Rosen, psiquiatra estadounidense, publicó sus experiencias con técnicas que él denominó “psicoanálisis directo” aplicadas para la recuperación de la psicosis sin el uso de medicamentos, con resultados muy exitosos, en diferentes libros. Partiendo de estas propuestas, combinadas con mis propios trabajos e investigaciones relacionados con la hermenéutica de los sueños, así como de otros símbolos y desarrollos legendarios del imaginario colectivo, los procesos e investigaciones relativos a la hipnosis y la alteración de la conciencia, con pautas exclusivamente comunicativas, más las investigaciones llevadas a cabo por Paul Ekman, profesor de psicología de la Universidad de California, fui asentando la metodología operativa a la que se refiere el presente texto.
Bibliografía
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EDUCACIÓN EMOCIONAL CONSTRUCTIVA Y RESPETUOSA
Resumen
Este artículo presenta la educación emocional desde los valores humanos a través de un caso. Muestra la posibilidad de ayudar, de forma paliativa, en el tratamiento del cáncer, como ejemplo aplicable a otras enfermedades y/o procesos carenciales humanos. Esta ayuda se basa en la correlación con factores emocionales experimentados como valiosos para la persona en cuestión. Tal proceso es complementario con cualquier otra técnica terapéutica y proceso educativo medio y/o superior. También muestra el peligro de transmitir mensajes que destruyan los progresos logrados con anterioridad, incidiendo en la autoestima, la confianza y el sentido de valor de la persona.
Temas clave
Educación, formación, información, metáforas, condicionamiento, prejuicios, valores humanos, inteligencia emocional, cuidados paliativos. La educación emocional basada en valores humanos es una forma de aprovechar el lenguaje imaginativo como vínculo natural, metafórico, con las emociones y el sentimiento de reconocimiento de valor. Este lenguaje lo utilizamos, por ejemplo, cuando soñamos. Por su mediación damos salida a nuestras emociones o impulsos internos. Tal representación simbólica se apreció y estudió profusamente en el ámbito del psicoanálisis. A partir de las propuestas de Sigmund Freud se abrieron después muchas otras investigaciones y aplicaciones. En este ámbito, desde las investigaciones que he venido realizando desde la década de 1980, dentro del Doctorado en Hermenéutica realizado en la Universidad Complutense de Madrid, me interesé por mejorar la metodología y optimizar los resultados. De ello hablo de manera más amplia, tanto en relación con la justificación teórica, metodológica y muestras de casos tratados en diferentes países, en mi libro E.M.O.C.I.O.N.E.S. Esta propuesta ha probado ser muy efectiva, en conexión con procesos de alteración de la conciencia, que permite actuar en el área media del cerebro. Tales procesos pueden ser consecuencia de actividades lúdicas o inducciones simbolizadas a través de un lenguaje metafórico. Se producen cuando la actividad cerebral se encuentra por debajo del neocórtex. Este área se conoce como “cerebro emocional” o zona límbica.
Como ejemplo práctico de observación, citaré a continuación un caso real. Se trataba de un hombre jubilado, de 67 años. Había comenzado a sentir ciertas molestias a raíz de la jubilación. Finalmente le diagnosticaron un tumor en el hígado. Aquello le asustó y se encontraba desmoralizado. Vino a verme acompañado por su mujer. Su objetivo era encontrar alivio a través de un procedimiento complementario con el tratamiento médico que seguía. Su proceso no era especialmente doloroso. No buscaba ninguna fórmula para reducir el malestar físico. Se apreciaba en él una gran tristeza, asociada a la pérdida de reconocimiento de valor como persona por el cese de su actividad profesional. Sus familiares habían observado la decadencia en su aspecto y en su sentido del humor. Les parecía que hubiera envejecido muchos años de golpe. Llegó a mi consulta por el empeño que había puesto su mujer; así me lo confesó. Él no esperaba nada y veía mi trabajo con escepticismo. Yo le invité a probar. No traté de convencerle de lo bueno que era lo que yo hacía. Respeté su opinión. Tan sólo propuse que no se dejara llevar por las creencias o recomendaciones de nadie. Debía centrarse en su propia experiencia. Al finalizar la primera sesión hablaríamos. Le pareció bien.
Comencé con un procedimiento de observación sensorial. En él se combinaron respiraciones rítmicas profundas con instrucciones sencillas. Fuimos pasando de las sensaciones externas objetivas a las subjetivas externas e internas. Primero le hice concentrarse en las sensaciones de la piel, en las diferentes partes del cuerpo y la ropa. Después le hice ampliar su sensibilidad sintiendo, a través de su ropa, los zapatos, el suelo, el sillón y el aire. Seguidamente le induje a sentir las paredes y el techo a través del aire. Pasamos seguidamente a su interior. Sintió los pulmones, la sangre, el corazón, el esófago, el estómago, el intestino y el hígado, habilitando una representación imaginativa libre. Una vez abierta de forma operativa esta vía de acceso, le propuse que observara sus órganos por dentro. Al llegar al hígado describió tres “bolitas”, que se correspondían con los tumores. En ningún momento le dije que tuviera que ver nada allí. Pero él pareció entusiasmarse porque las veía “con toda claridad”. El siguiente paso fue rastrear aquellas “bolitas” en su evolución temporal. Le propuse observar asociaciones en relación con sus vivencias y recuerdos. Estos iban apareciendo en forma regresiva hasta que tales “bolitas” desaparecieran. Rastreando tal pista fueron surgiendo imágenes y sentimientos de inutilidad y pérdida del sentido de la vida. Me pareció suficiente aquella información.
Llamó mi atención que el proceso se hubiera manifestado después de jubilarse. Por este motivo le sugerí indagar en aquellos sueños, metas o impulsos que le atrajeran. Buscamos asociaciones de temas que le parecieran atractivos en este momento. También buscamos objetivos o deseos insatisfechos de cualquier otro momento de su vida. Y apareció un fuerte impulso por ayudar a los demás. Siempre quiso aliviar el dolor y el malestar ajeno, aunque nunca se sintió especialmente dotado para ello. Tampoco había estudiado nada que le permitiera prepararse en ese sentido. Habló de sus limitaciones por diferentes causas, temores y prejuicios. Pero manifestó también que le gustaría hacerlo ahora. Veíaque la jubilación le permitía tener tiempo para prepararse. Era su oportunidad para sentirse optimista y motivado. Le induje a verse formándose en este sentido y se vio ayudando a otros a través de la imposición de manos, como se refiere en muchas prácticas registradas a lo largo de la historia y muchas personas declaran poder hacer en la actualidad. Aprovechando tal visión, le sugerí sentir la energía en sus manos como una luz con un color, que apareció libremente en su representación imaginativa. Seguidamente le sugerí que imaginara si era capaz de aliviar su propio malestar y le pareció viable. Eso le hizo sonreír y declarar que se notaba mejor al aplicarse la luz a sí mismo. A la vez, focalicé sus sensaciones metafóricas para que notara la energía fluyendo por todo su cuerpo. Esta "energía“ se presentó con la imagen de un color blanco azulado, así como la sensación de una vibración intensa y agradable. En ese proceso de visualización sentía entusiasmo y notaba que las “bolitas” del hígado se diluían. Él mismo se admiró al observar que ese "flujo energético“ parecía absorberlas.
Al terminar la sesión le propuse que mantuviera aquella imagen de los tumores disolviéndose en la energía blanca azulada. Le sugerí, además, que probara con curiosidad aplicando luz imaginaria y esa sensación vibratoria de sus manos para aliviar el malestar de otras personas. Por supuesto, también debería hacerlo con el suyo. Le propuse que se dejara llevar, aunque no tuviera conocimientos sobre la materia. Después podría formarse, si lo deseaba. Pero lo importante era “jugar” a sentir y compartir ese flujo de energía sanadora cada día. Y así lo hizo. Durante un año, paralelamente al tratamiento médico que seguía para su enfermedad, mejoró su calidad de vida a través de la imposición de manos. Las personas a las que trataba de ayudar le manifestaban su gratitud. Realmente se sentían mejor tras su intervención. Y aquello le motivó mucho; le permitió recuperar la autoestima, la sensación de valor en su vida. Después asistió a varios cursos para aprender a utilizar la energía de sus manos. En uno de ellos, un profesor le dijo que él no podía hacer lo que hacía. Le hizo verse como un enfermo y que dañaría más su propia salud. Aunque tal opinión fuera contraria a los hechos, la creyó. Le pareció “lógica”. Desde ese momento se convirtió en una sugestión, recibida por parte de una persona que él consideraba experta en el tema. Olvidó lo que experimentó conmigo. Aquello le hizo retroceder en su proceso, perdiendo de nuevo su autoestima y confianza.
Aquí apreciamos la fuerza y el riesgo de la sugestión. La educación emocional centrada en valores es un medio muy eficaz para activarla. Debidamente enfocada ayuda a mejorar la actitud psicológica en procesos de somatización o alteración orgánica tan complejos como puede ser el cáncer, de manera complementaria o paliativa con un tratamiento biomédico. Pero también pueden utilizarse códigos emocionales, de manera ignorante e involuntaria, para producir efectos contrarios. Estos serán consecuencia de las creencias limitantes. Resulta fundamental aprender a estructurar de forma no impositiva tales códigos y dirigirlos de manera constructiva. Al hacerlo así se logra una herramienta muy eficaz de apoyo y complemento con otros tratamientos. Estos tratamientos físicos, dela medicina tradicional, alopática, o de cualquiera de las llamadas medicinas alternativas, naturales, se verán siempre potenciados por este método adecuadamente aplicado. Pero cuando no se tiene en cuenta su correcta aplicación también puede entorpecer los procesos, como se ha comprobado tradicionalmente en las sugestiones funestas o pesimistas.
Antecedentes
John Nathaniel Rosen, psiquiatra estadounidense, publicó sus experiencias con técnicas que él denominó “psicoanálisis directo” aplicadas para la recuperación de la psicosis sin el uso de medicamentos, con resultados muy exitosos, en diferentes libros. Partiendo de estas propuestas, combinadas con mis propios trabajos e investigaciones relacionados con la hermenéutica de los sueños, así como de otros símbolos y desarrollos legendarios del imaginario colectivo, los procesos e investigaciones relativos a la hipnosis y la alteración de la conciencia, con pautas exclusivamente comunicativas, más las investigaciones llevadas a cabo por Paul Ekman, profesor de psicología de la Universidad de California, fui asentando la metodología operativa a la que se refiere el presente texto.
Bibliografía
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ROSEN, J. N. (1975, 1977). Psicoanálisis directo. 2 tomos. Madrid: Biblioteca Nueva.

¿Es verdad que todos tenemos un precio?
¿Cuánto crees que vales?
Después de muchos años de impartir formación en grupos y sesiones personales, sé que las mujeres tienden a expresar más fácilmente sus emociones y a interesarse por el desarrollo personal en un número muy superior a los hombres. Pero eso no quiere decir que los hombres no lo hagamos. Lo hacemos de otra forma.
Muchos hombres leen estas líneas y reflexionan sin decir nada. Mantienen un diálogo interno. Un diálogo más importante de lo que parece, porque en esa reflexión propia, sin que aún lleguen a expresar opiniones, sentimientos o reacciones emocionales, están forjando su nuevo mundo. Un mundo que florecerá poco a poco en la autoaceptación, la flexibilidad en la comunicación, en las relaciones familiares y afectivas en general, a la vez que ayudará a depurar sus propios valores internos, teniendo así cada vez más claro lo que realmente merece la pena en sus vidas, en nuestras vidas.
Se trata de un proceso natural de maduración emocional, sin sentirnos juzgados, presionados o criticados. Un proceso en el que cada hombre irá poniendo en su balanza interior sus pensamientos, deseos, sentimientos y objetivos de vida, desde la más absoluta libertad y en secreto, hasta que por sí mismos fructifiquen los dulces resultados de la cosecha. Será entonces cuando comenzarán a expresarse y lo harán dejando sorprendidas a muchas mujeres, sorprendidas y enamoradas.
Hace un tiempo hablaba con un amigo y colega sobre dinámicas para combatir el estrés. Él tenía mucha experiencia y yo por entonces comenzaba con mis propuestas. Había elaborado un programapara trabajar en grupo y me sentía orgulloso del mismo. Buscaba su reconocimiento y aprobación. Acababa de descubrir alternativas para diferentes tipos de estrés. Mientras él leía, yo hablaba sobre mis métodos. Estaba seguro del éxito de mi descubrimiento, completamente entusiasmado. Hablaba y hablaba sobre el tema. Entonces él terminó su lectura, miró el dorso de la última hoja y me dijo: “¿Y dónde están las mujeres?”.
Su pregunta me desconcertó y vació mi mente al instante. “¿Qué mujeres?”, pregunté. Me caes bien y voy a contarte un secreto, respondió. “Los mejores cursos de estrés para ejecutivos son los que se llevan a cabo en lugares parecidos a la mansión de Playboy, atendidos por muchas chicas sonrientes y de buen ver”. Entonces me sentí perdido. Pensé que desde esa visión experta mi programa sería un completo fracaso. En ningún momento había previsto nada ni remotamente semejante. Me dejó pensando en que todavía tenía mucho que aprender. Unos años después estaba de visita en casa de unos amigos y llegó su hija. Ella tendría unos veinte años. Estaba trabajando como patinadora por las calles, ofreciendo una determinada marca de cigarrillos. Estaba contenta. Entre bromas y anécdotas dijo: “A los hombres, enseñándoles las piernas y un buen escote se les vende lo que sea”. Desde entonces he visto y aprendido muchas cosas, motivado por dos preguntas: “¿No se puede cambiar el rumbo en la biología masculina? ¿Seremos tan fácilmente manipulables?”.
Tienden a confundirse muchas cosas: deseos y sentimientos, necesidades afectivas y amor, el valor y el precio de las personas. Hace mucho tiempo que viene ocurriendo. Hombres y mujeres caminan con orgullo por las diferentes avenidas del mundo saboreando el triunfo. Hay quienes identifican tal momento culminante con tener grandes casas en diferentes lugares, varios automóviles relucientes y un prestigio social, entre otras cosas. También escucho a menudo que todo ello, el éxito, tiene un precio. En ciertos casos, para poder mantener el “estatus social”, algunas personas no tienen tiempo para disfrutar realmente de nada. Recuerdo un amigo, un buen y querido amigo, que consiguió triunfar en los negocios, comenzando a los 14 años como un simple limpiador de coches. Llegó a tener su avión privado y varias casas de lujo: una en la mejor zona residencial de la ciudad, otra a mitad del campo con su propio terreno privado para cazar y la tercera en la costa junto a un famoso puerto de lujosos yates. Cada semana pasaba un par de días en cada una de sus casas y a todas me invitó en diferentes ocasiones. Para mantenerlas había tres familias a su servicio, una en cada residencia, y se ocupaban de que todo estuviera preparado a su llegada. Él estaba orgulloso de sus logros. Pero yo pude mirar detrás de ellos y encontré una inmensa soledad. Anhelaba disfrutar de momentos entrañables porque en su familia solo se hablaba de dinero y todos luchaban por llevarse el trozo más grande del pastel, aunque sus hijos también tenían sus propias posesiones magníficas. Una tarde me confesó que había perdido algo en su camino y que no sabía cómo recuperarlo.
Hay muchas personas así. Me tocó conocer a unas cuantas que buscaban mi ayuda, en diferentes talleres y sesiones personales, a lo largo de los años. Confundir el valor con el precio ocurre cuando tendemos a vernos como objetos, dentro de un mundo de objetos de consumo. Aunque nadie lo diría así, en relación con su propia vida y persona, esto es lo que nos lleva a una afirmación muy difundida: “todos tenemos un precio”. Y cuando aceptamos esto, cuando pensamos que podríamos hacer cualquier cosa si nos pagan lo suficiente o que nuestros objetivos en la vida se encuentran directamente relacionados con el “estatus económico”, entonces hemos perdido el rumbo en relación a “tener valor como persona”. Una terrible trampa que puede arrastrarnos sin remedio y con desastrosas consecuencias, no solo para nosotros mismos sino también para nuestro entorno social y el ecosistema del planeta. Una situación que tal vez nos recuerde algo de lo que en este momento está ocurriendo en nuestro mundo, en nuestro entorno cercano.
¿Hay remedio? Por supuesto. ¿Dónde se encuentra? Primero en nosotros mismos, en nuestra forma de considerar la vida, el trabajo, las relaciones sociales, familiares y amorosas, pero he de advertir que si creemos tenerlo resuelto, si pensamos que esa trampa en nada tiene que ver con nosotros, nos equivocamos. Para poder evitarla precisamos estar atentos, distinguir qué son los valores de las personas y evitar dejarnos arrastrar cada día por la tentación de sentirnos objetos en un mundo de objetos marcados con un precio. Aquí comienza la madurez emocional como personas. Aquí comienza la alternativa para que la especie humana sobreviva en el planeta.
Juan Antonio López Benedí Ph. D.

Humor y maltrato psicológico
Dr. Juan Antonio López Benedí
juanbenedi@gmail.com
El maltrato psicológico es muy frecuente en las relaciones humanas. Nos maltratamos psicológicamente a nosotros mismos y a los demás, muchas veces sin darnos cuenta. Nos maltratamos física y moralmente, desde la torpeza, la ignorancia y los complejos de inferioridad. La agresión física es una estrategia de dominio. La llevamos en nuestra herencia genética de simios y carnívoros, así como de guerreros humanos, especializados en las artes de la ofensiva militar, en procesos claramente diferenciados del mundo animal. Este tipo de agresión sigue la ley del más fuerte. La agresión psicológica es otra estrategia de dominio, propia de los seres humanos; una herramienta adaptativa. Se desarrolló desde la inseguridad, el miedo y el sentimiento de inferioridad, generado frente a las especialidades biológicas del resto de los animales. El propósito de la agresión psicológica es minar la fuerza de la parte contraria, a través de diferentes estrategias gestuales, sonoras e imaginativas, que generan ciertos procesos de inducción, hacia la alteración de la conciencia, y la transformación de las emociones o impulsos agresivos del enemigo.
El maltrato vinculado con el humor se corresponde con agresiones psicológicas, que pueden llegar a convertirse en agresiones físicas. Se encuentra mucho más desarrollado, en nuestra sociedad que el maltrato físico y resulta más difícil de percibir y contrarrestar. El maltrato psicológico, en general, tiende a comenzar desde ciertos ámbitos ambiguos del humor y el juego. Alcanza su punto culminante en la adolescencia y desde entonces debería suavizarse hasta extinguirse. Pero en muchos casos, por las dificultades propias y no resueltas de tal etapa evolutiva, se instala como pauta de dominio y autovaloración patológica. Sus primeras fases aparecen como humor reactivo, vengativo, sutil y traicionero, desde la frustración, la inseguridad propia y la falta de autoestima que prefiere la humillación de los demás al esfuerzo propio de crecimiento y maduración. Se puede comprobar la presencia del maltrato psicológico en el ámbito cultural, instalado socialmente y como reforzador de las conductas personales, a través de los chistes. Bajo la influencia de la mayor parte de ellos aprendemos a convertirnos en maltratadores psicológicos y encontramos justificación y aval para tal conducta. Llega a ser una forma de socialización o identificación con el grupo.
Veamos varios ejemplos sacados de las redes sociales:
“Un señor está triste y le dice un amigo: Oye, ¿Qué te pasa? Éste le contesta: Es que casi atropello a mi suegra. Y el amigo le dice: ¿Qué pasó? ¿Te falló el freno? No, ¡El acelerador!”
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“Una pareja de esposos discutía, y el marido dice: ¡Es que tu mamá tiene la culpa de todo!. La esposa responde: Sí, ya sé que tu no quieres a mi mamá. ¿Quién dice que no quiero a tu madre?, si yo la quiero igual que a la cerveza. La esposa, conocedora de la pasión de su cónyuge por la cerveza, le dice con tono de interrogación: ¿Tu quieres a mi mamá igual que a la cerveza?. Sí, quiero a tu madre como a la cerveza, porque la quiero fría, con la boca abierta y echando espuma.”
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“En un estadio de fútbol; un niño le pregunta a su padre: Papá, ¿por qué todos insultan a ese tipo? Por tirarle una botella al árbitro. ¡Pero si no le ha dado! Por eso mismo, hijo, por eso mismo.”
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También hay otras formas irónicas o sutilezas del lenguaje que, sin ser chistes, se asocian con el humor agresivo, es decir, con el reírse de las personas. Veamos otros ejemplos:
“¿Por qué existe el alcohol? Para que los feos puedan perder la virginidad!”
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“Dos amigas hablando: María, ¿Qué me darías por mi marido? Nada. Trato hecho.”
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“EL: ¿de dónde vienes? ELLA: Del Salón de Belleza. EL: ¿Y estaba cerrado verdad?”
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“Sabían que el 90% de los accidentes de coche son por culpa de los hombres? Sí, por prestarle el coche a las mujeres.”
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“¿En qué se parecen los hombres a los calcetines? En que sólo sirven para meter la pata.”
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En estas expresiones cuenta mucho el matiz que ponemos en ellas, desde los tonos de la voz y los gestos. El humor y la risa conllevan un componente de maltrato y agresión psicológica al generarse desde estados emocionales de ira, frustración, odio, rencor y venganza. Éstos pueden encontrarse más o menos encubiertos por sutilezas, ironías o sarcasmos. Pero también la risa y la sonrisa pueden desarrollarse como gestos de sumisión o apaciguamiento de la violencia. Y aquí se abre la puerta al trabajo personal, la imaginación y la expresión corporal, como fórmulas de ajuste en las relaciones, propias y ajenas, así como en la comunicación en general.
Vemos algunos ejemplos:
“Se pierde Jaimito en un museo y le pregunta a un guardia: Señor, ¿Ha visto a una señora sin un niño, como yo?”
“Oiga camarero, hay un pelo en la sopa y no es mío! Démelo señor, lo guardaremos por si alguien viene a reclamarlo.”
“Un señor fue al frutero, a comprar una sandia; entonces el señor le dice al frutero… dame una sandia por favor. Y el frutero se la da. El señor dice: por favor pártemela a ver si esta roja. Pero el frutero le dice: no le puedo abrir la sandia solo para ver si esta roja. Entonces el señor y el frutero comienzan a discutir, negándose éste a abrirle la sandía. En eso pasa un camión y atropella el carro de frutas y la sandia se parte en varios pedazos. Entonces el señor le dice al frutero: ves que esta sandia esta toda blanca? Y el frutero le dice: Claro! Cómo no va a estar blanca, con el susto que acaba de pasar!”
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“Un hombre se dirige a cobrar al banco y la cajera le pregunta: Muy bien…….¿Como quiere el dinero ? El hombre responde. ¡Con desesperación !”
El siguiente paso consistirá en la transmisión de emociones positivas como el cariño, la confianza, la ternura, la dulzura, la simpatía, la autoestima y el amor. ¿Te atreves a ejercitar en este sentido tu creatividad cotidiana?

Próximamente
Tengo previsto seguir desarrollando charlas periódicas en diferentes ciudades del territorio español, principalmente, tanto presenciales como en línea, además de mantener las entrevistas y podcasts para dar apoyo a quienes publican y desarrollan actividades vinculadas con la Educación en Valores Humanos.
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